La Vanguardia

Gracias a Tomás Paredes por su crítica de hoy en La Vanguardia

Visión de un temperamento

Visión es vocablo polisémico: desde acción y efecto de ver hasta fantasía que se toma por verdadera. El silencio expresa soledad, un carácter, un sentimiento, que no utiliza palabras para manifestarse, sí imágenes. Para Zola, «la obra de arte es un fragmento de la Creación visto a través de un temperamento». Suena a Nietzsche, Azorín.
Caballero Almendáriz es un pintor, no de la naturaleza, sino que necesita la naturaleza para vivir, respirar, soñar, pintar, para hacer crecer juguetes en su alma y ponerlos a gobernar el mundo, al antojo de la ternura. El rubro de esta individual, Castillejo de Robledo, Soria, pareciera indicarnos que los paisajes, exteriores, calles, plazas, arrabales que observamos son representaciones de este ostugo soriano. En realidad conforman la visión de un temperamento.
Caballero pone su espejo interior, cristal impregnado de alinde, frente a fragmentos de la naturaleza y nos devuelve una imagen de luces rebeldes, a veces difuminada, experiencia poética, como Santacruz, 2019, óleo/lienzo 40×136 cm, 2600€, reproducido.
Rafael Caballero Almendáriz, (Madrid, 1971) expone desde 1997 y ahorma «un reino perdurable», lírico, brumoso o diáfano, categorizado por la sensación, cuajada de emoción, presencia y misterio.

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